Abdominoplastia: Te la Explicamos Paso a Paso

La distensión abdominal es una situación común en las personas que han perdido peso de forma rápida y es una causa frecuente de insatisfacción personal con la imagen física. La abdominoplastia es una operación de cirugía estética que consigue reducir este efecto de manera eficaz. Con la evolución de las técnicas quirúrgicas, esta intervención se puede realizar de una forma segura y los resultados son muy satisfactorios. Para someterse a una intervención de abdominoplastia es preciso acudir a un centro especializado, donde podrán determinar la situación particular de cada caso y confirmar la conveniencia de realizar este tipo de operación.

Abdominoplastia

 

¿Qué es la abdominoplastia?

La abdominoplastia es una técnica quirúrgica cuya finalidad es la corrección de las alteraciones que han sufrido los músculos rectos del abdomen como consecuencia de haber estado sometidos a una presión excesiva por efecto del sobrepeso. Debido a ello, estos músculos pierden firmeza y se separan. Con la abdominoplastia, gracias a un minucioso trabajo de sutura, se colocan los músculos en su posición original y se sujetan firmemente.

Con el paso del tiempo, esta unión forzada cicatriza y los músculos recuperan su estructura. El efecto físico es apreciable, por cuanto que el abdomen recupera su firmeza. Pero las ventajas no son solo estéticas, sino que se consigue también eliminar la sensación de hinchazón que manifiestan las personas que están afectadas por la distensión de los músculos del abdomen.

¿En qué consiste la abdominoplastia y para quién está indicada?

La abdominoplastia es una operación que precisa ingreso hospitalario y requiere anestesia epidural o general. El paciente es sometido a una incisión entre las espinas ilíacas anteriores, justo por encima del pubis, para que la cicatriz sea lo menos visible posible. Tras realizar la incisión, los músculos rectos abdominales son sometidos a una doble sutura que permite acercarlos, con el fin de que, posteriormente, cicatrice la unión. El paso siguiente consiste en tensar la piel y extirpar la que sobra, con el fin de conseguir eliminar la flacidez del abdomen. Es necesario colocar varios drenajes en la herida que se suelen quitar al cabo de unos días. El alta hospitalaria se suele producir un día después de la operación.

La abdominoplastia está indicada para personas con obesidad mórbida que se han sometido a una operación de pérdida de peso y desean recuperar la firmeza abdominal. También es habitual para mujeres que han sufrido una distensión abdominal importante durante su embarazo.

Posibles riesgos del tratamiento del tratamiento y efectos secundarios

La abdominoplastia es una operación quirúrgica, por lo que lleva asociados inherentemente todos los riesgos de una operación con anestesia. Como riesgos particulares de esta intervención se puede citar la posibilidad de una mala cicatrización de los músculos, la pérdida de piel, los posibles daños a órganos internas o una posible necrosis del tejido graso que se encuentra en una zona profunda.

Algunos pacientes pueden sufrir efectos secundarios, como un cambio en el color de la piel o pérdida de sensibilidad en esa zona, hinchazón de piernas o una sensación de dolor permanente. Aunque los riesgos y efectos secundarios existen, es necesario resaltar que la operación es exitosa en la mayor parte de los casos y solo algunos pacientes pueden sufrir algún problema derivado de la realización de una abdominoplastia.

El proceso de recuperación de la abdominoplastia

Cuando un paciente se somete a una operación de abdominoplastia tiene que tener en cuenta que los días siguientes a la intervención va a tener que seguir algunos cuidados. Por un lado, es preciso mantener los drenajes durante unos cinco días para garantizar la eliminación de todos los residuos que se encuentran bajo la piel. Cuando se retiran los drenajes, es preciso acudir a realizar una primera cura.

El paciente debe utilizar una faja durante tres meses, con la finalidad de proteger el abdomen y contribuir a recuperar la firmeza muscular. Además, es importante acudir a todas las revisiones programadas, normalmente una vez al mes. La actividad física ha de ser moderada y se ha de ir aumentando paulatinamente, sin forzar, pero evitando siempre la inactividad.

Conclusiones

La abdominoplastia es una operación contrastada y con una tasa de éxito elevada. Sin embargo, se tiene que tener en cuenta que se trata de una intervención quirúrgica y que, por ello, no está exenta de ciertos riesgos y complicaciones. La determinación sobre la conveniencia de someterse a una abdominoplastia ha de ser totalmente personal y ha de estar avalada por el criterio médico especializado.

En los casos en los que un paciente padece una enfermedad, como la obesidad mórbida, y ha decido someterse a operaciones de reducción de peso, la abdominoplastia es una opción que se puede considerar para completar el proceso de recuperación. Cuando se realiza solo por motivos estéticos, es preciso analizar bien las exigencias que conlleva esta operación.