Lipolisis: Un Tratamiento Seguro

El tratamiento de lipolisis consiste en la fusión y retirada del tejido adiposo, dando como resultado un cambio significativo en nuestra figura. Las zonas más susceptibles para la aplicación de la lipolisis son aquellas de las que no es posible bajar el volumen con métodos o hábitos convencionales, como ejercicio físico o dietas: glúteos, muslos, abdomen, etc.

Desde hace más de 20 años se vienen utilizando normalmente varios compuestos y enzimas que se aplican para reducir el nivel de sangre en las zonas adiposas. Durante su aplicación, estas sustancias debilitan la membrana de las células adiposas de la zona tratada para hacer que liberen el contenido graso. Dicha grasa es conducida por el torrente sanguíneo hasta el hígado, donde es procesada.

Una de las principales ventajas de la técnica de lipolisis, es que la piel sobre los tejidos a tratar no suele sufrir flaccidez, sino que tiende a permanecer firme. Además, si la lipolisis se realiza de manera adecuada, también se evita la aparición de fibrosis en los tejidos tratados.

Lipolisis

¿En qué consiste un tratamiento de lipolisis?

La sesión de lipolisis dura aproximadamente 30 minutos y, tras ella, es posible hacer vida normal casi de inmediato, ya que es una técnica poco agresiva y que apenas deja secuelas leves y transitorias.

Normalmente, se requieren entre 3 y 4 sesiones en cada área a tratar para que se produzca el efecto deseado. Tras una sesión, es recomendable la realización de masajes y ejercicios específicos, así como ingerir unos 2l de agua diarios.

Aproximadamente se produce una pérdida de volumen por zona de entre 1 y 10 cm , dependiendo de la zona tratada. El efecto de la lipolisis es permanente si se cuida mínimamente la dieta y los hábitos.

Comparada con las técnicas de liposucción tradicionales, la lipolisis es mucho más segura y menos invasiva.

 


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